
[...]
-¿Lo sabes?-preguntó rápidamente aprovechando el silencio.
-¿El qué?
-El lugar donde empiezan los sueños y el amor.
-No, ¿cuál es?
-Mi cama-dijo acariciando su tatuaje con el número trece.
-Tal vez sea así, pero sé que entre tus brazos no hace falta que comience nada, simplemente todo fluye, fácil y sencillo.
-Otra pregunta: ¿qué color tiene el amor?
-Aquel que se muestra en tus mejillas cada vez que te susurro un te quiero.
[...]
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